El drenaje linfático manual es una técnica específica de masoterapia, que utiliza maniobras muy suaves de compresión y descompresión con movilizaciones lentas y ascendentes que simulan la circulación normal de la linfa.
Estas maniobras se realizan con el fin de desplazar la linfa, que se encuentra estancada, a territorios linfáticos sanos para su evacuación normal hacia el torrente venoso.
De conocida efectividad terapéutica, el DLM elimina las toxinas del organismo y se indica en casos de edemas (acumulación de líquidos), post-quirúrgicos de lifting facial, blefaroplastias, rinoplastía y liposucción de papada.
Cuando hacemos DLM en el postoperatorio inmediato promovemos:
. Acelerar la movilidad, que mejora la congestión del tejido
. El retorno precoz de la sensibilidad cutánea
. Acelera la desaparición de edemas y hematomas
. Desaparece la sensación de pesadez, acartonamiento y dolor
. Permite que el tejido se recupere en menor tiempo facilitando una mejor cicatrización.
El objetivo final es “activar la linfa” para que ésta no se sature de sustancias de desecho, y así aceleramos los procesos desinflamatorios.
El drenaje linfático manual no sólo genera beneficios a nivel post quirúrgico, sino también se aplica en tratamientos faciales pudiendo ser utilizado como tratamiento único.
Se realiza Drenaje Linfático Manual Facial para el tratamiento de:
Rosácea: enfermedad caracterizada por el enrojecimiento de la piel de la cara causada por la inflamación de los vasos sanguíneos. Aparece en frente, mejillas, nariz y también en párpados. Ayuda a descongestionar y disminuir el enrojecimiento facial atenuando el trastorno dérmico.
Acné: por su efecto drenante, purificante y sedante
Envejecimiento de la piel: aumenta la producción de colágeno y elastina, mejora el trofismo cutáneo; por lo cual la piel recupera su elasticidad.