Su objetivo principal es acelerar el proceso de desinflamación mediante un enfoque kinésico que favorezca las condiciones óptimas para la cicatrización. Además, busca reducir la ansiedad del paciente durante todo el período de recuperación.
Reducción del edema y la inflamación: Mediante técnicas de drenaje linfático manual, se busca disminuir la acumulación de líquidos y reducir la inflamación en la zona intervenida. Esto no sólo acelera la recuperación, sino que también mejora el confort del paciente.
Mejora de la circulación sanguínea: A través de masajes suaves y específicos, se estimula el flujo sanguíneo, lo que favorece la cicatrización y previene complicaciones como hematomas o fibrosis.
Cuidado de las cicatrices: La kinesiología incluye técnicas de movilización y cuidado de las cicatrices, ayudando a evitar la formación de adherencias y garantizando una cicatrización estética y funcional.
Alivio del dolor y la tensión muscular: Las técnicas de relajación muscular y los ejercicios de movilidad ayudan a reducir el dolor postoperatorio y a prevenir la rigidez muscular en la zona tratada.
Apoyo emocional: Durante todo el proceso de recuperación, el tratamiento kinésico también busca minimizar la ansiedad del paciente, ofreciendo un enfoque integral que abarca tanto los aspectos físicos como emocionales del postoperatorio.
Ejercicios de rehabilitación: En algunos casos, se incorporan ejercicios suaves de rehabilitación para recuperar la movilidad y función de las áreas afectadas, adaptados a las necesidades y evolución del paciente.
Este tratamiento debe ser realizado por un kinesiólogo especializado, que evaluará de manera personalizada el estado del paciente y adaptará las técnicas y agentes físicos según las características específicas de la cirugía (Deep Plane Facelift, Ritidectomia, lifting cervical, blefaroplastia, rinoplastia, bichectomia, etc.) y la evolución del proceso de recuperación.